BAIko ikusle-eskola

Eseri eta hitz egitera biltzen dira astean behin. BAIko ikasle talde bat da eta aurreko astean ikusitakoak aztertzen dituzte Olatz Gorrotxategi irakasleak gidatuta. Bukatzeko hurrengo ikuskizunen inguruko informazioa trukaten dute eta honela, jendea joatera animatzen eta kritikarako joera sustatzen, ikasten jarraitu asmoz.

Se reúnen, se sientan y hablan. Un día a la semana, un grupo de alumnas de la BAI dedican alrededor de veinte minutos a conversar sobre los espectáculos que han podido ver la semana anterior. La profesora Olatz Gorrotxategi dinamiza el grupo. Quienes han podido ir al teatro, exponen las obras que han visto, qué les ha sorprendido de ellas, qué les ha gustado, o qué les ha disgustado y, finalmente, emiten un voto: verde, amarillo o rojo. Aunque Igor añade: “¡Y negro!”, por una obra infumable que vio hace meses.

Esta Navidad, tanto Araitz como Ibon han acudido al teatro Arriaga de Bilbao para ver El jovencito Frankenstein, una comedia musical basada en la película de 1974 de Mel Brooks. El espectáculo es una mega producción, a ojos de los alumnos y también de la sinopsis de la propia compañía. Tanto a Araitz como a Ibon les encantó la puesta en escena, que calificaron con un semáforo en verde y con satisfacción de haber podido disfrutar de un pase.

Por su parte, Silvia explicó que el pasado fin de semana se compró un bono de 30€ para poder ver las 12 piezas breves del festival 150 gramos, que se representaron en el mercado de abastos de Gasteiz. Dos obras le emocionaron: Desaparecer en tres actos y Ahoy. Mientras que le decepcionaron otras dos representaciones. En una notó una incoherencia «entre la presentación y el desarrollo de la obra». A la otra pieza también le faltaba chicha. Todos entonces leyeron la sinopsis, y acordaron que las sinopsis que no dicen nada, seguramente indican que nada viene después. Semáforo rojo.

La conversación en este punto derivó a La llamada, un musical que a Silvia le encanta y que ha visto varias veces: las últimas, en septiembre en Bilbao y en Navidades, en Gasteiz. Silvia explicó que en este segundo pase había cambiado una de las actrices principales, ya que como el espectáculo se sigue manteniendo en Madrid, cuando sale de gira, no siempre lleva a los mismos actores. “Cada personaje tiene a dos o tres intérpretes”, indicó.

Antes de cerrar el ejercicio, en la escuela de espectadoras dedican un tiempo para compartir la información sobre próximos espectáculos y así fomentar la asistencia al teatro y cultivar la crítica teatral, que les permite seguir aprendiendo.