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Taldearen rolak identifikatzea

En la asignatura de Juego dramático, que imparte Olatz Gorrotxategi, la profesora ha propuesto esta semana a sus alumnos realizar un ejercicio para identificar el rol, o roles,  que cada intérprete ocupa en el grupo. El ejercicio persigue clarificar qué aporta cada persona cuando realiza un trabajo en equipo. ¿Es la optimista que no anticipa los problemas? ¿Es la pesimista que no confía suficiente en la fuerza o capacidad del grupo? ¿Es la vergonzosa, a la que hay que cuidar más cuando habla para que no se corte? Son los roles que tienden a ser más pasivos sobre los que la profesora quiere incidir en el aula, para cuidarlos, para motivarlos.

Para ello, las alumnas y los alumnos empezaron identificando los roles, y cuidaron de no ofenderse entre ellos. Enseguida rebajaron el tono cuando alguien nombró el rol de quien lanza propuestas malas a «propuestas regulares, que objetivamente no sirven». Enumeraron a quien elige, a quien se mantiene callado, a quien propone mucho, a quien siente vergüenza, a quien ríe y entretiene, a quien se conforma, a quien no deja hablar, a quien escucha y concreta, a quien organiza, a quien hay que tirar de él/ella, a quien modera, al optimista y al pesimista.

Son los roles que encontramos en cualquier grupo cuando se trabaja en equipo y muchos se compensan los unos con los otros. El hecho de tomar consciencia sobre cómo trabajamos y cómo trabajan nuestros compañeros siempre redunda en el trabajo de equipo, lima asperezas y puede desencadenar en un trabajo más prolífico. Y, si se toma consciencia, podemos ser capaces de ocupar otros roles e investigar cuál sería el resultado.

El ejercicio pasó por una fase de frustración, al comprobar que se necesita un trabajo de equipo real para sacar adelante un montaje colectivo. Pero finalmente el ejercicio terminó satisfactoriamente y el alumnado realizó un proceso interno de autocrítica para poder aplicarlo a las propuestas que están trabajando en otras asignaturas.

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Olatz Gorrotxategik ematen duen Joko dramatikoa irakasgaian, irakasleak ariketa bat egitea proposatu die aste honetan ikasleei, interprete bakoitzak taldean betetzen duen rola edo rolak identifikatzeko. Ariketaren helburua zer ekarpen egiten duen pertsona bakoitzak talde-lan bat egiten duenean argitzea da. Arazoei aurrea hartzen ez diena Baikorra al da? Taldearen indarrarekin edo konfiantza nahikoa ez duena ezkorra al da? Rol horiek pasiboagoak izan ohi dira, eta irakasleak horien gainean eragin nahi du ikasgelan, haiek zaintzeko, motibatzeko.

Aukeratzen duena, isilik mantentzen dena, asko proposatzen duena, lotsa sentitzen duena, barre egiten eta entretenitzen dena, konformatzen dena, hitz egiten uzten ez duena, entzuten eta zehazten duena, antolatzen duena, harengandik tira egin behar duena, moderatzen dena, baikorra eta ezkorra. Horiek izan dira identifikatu zituztenak.

Edozein taldetan aurkitzen ditugun rolak dira, taldean lan egiten dugunean, eta askok elkarren artean orekatzen dira. Gure lankideek nola lan egiten duten jakiteak beti eragiten du talde-lanean, gogaikarriak dira eta lan emankorragoa eragin dezake. Eta, kontzientzia hartuz gero, beste rol batzuk betetzeko gai izan gaitezke eta emaitza zein izango litzatekeen ikertzeko.

Ariketa frustrazio fase batetik pasatu zen, muntaia kolektibo bat aurrera ateratzeko benetako talde lana behar dela egiaztatzean. Baina, azkenean, ariketa behar bezala amaitu zen, eta ikasleek autokritikako barne-prozesu bat egin zuten, beste irakasgai batzuetan lantzen ari diren proposamenetan aplikatu ahal izateko.

 

BAIko ikusle-eskola

Eseri eta hitz egitera biltzen dira astean behin. BAIko ikasle talde bat da eta aurreko astean ikusitakoak aztertzen dituzte Olatz Gorrotxategi irakasleak gidatuta. Bukatzeko hurrengo ikuskizunen inguruko informazioa trukaten dute eta honela, jendea joatera animatzen eta kritikarako joera sustatzen, ikasten jarraitu asmoz.

Se reúnen, se sientan y hablan. Un día a la semana, un grupo de alumnas de la BAI dedican alrededor de veinte minutos a conversar sobre los espectáculos que han podido ver la semana anterior. La profesora Olatz Gorrotxategi dinamiza el grupo. Quienes han podido ir al teatro, exponen las obras que han visto, qué les ha sorprendido de ellas, qué les ha gustado, o qué les ha disgustado y, finalmente, emiten un voto: verde, amarillo o rojo. Aunque Igor añade: “¡Y negro!”, por una obra infumable que vio hace meses.

Esta Navidad, tanto Araitz como Ibon han acudido al teatro Arriaga de Bilbao para ver El jovencito Frankenstein, una comedia musical basada en la película de 1974 de Mel Brooks. El espectáculo es una mega producción, a ojos de los alumnos y también de la sinopsis de la propia compañía. Tanto a Araitz como a Ibon les encantó la puesta en escena, que calificaron con un semáforo en verde y con satisfacción de haber podido disfrutar de un pase.

Por su parte, Silvia explicó que el pasado fin de semana se compró un bono de 30€ para poder ver las 12 piezas breves del festival 150 gramos, que se representaron en el mercado de abastos de Gasteiz. Dos obras le emocionaron: Desaparecer en tres actos y Ahoy. Mientras que le decepcionaron otras dos representaciones. En una notó una incoherencia «entre la presentación y el desarrollo de la obra». A la otra pieza también le faltaba chicha. Todos entonces leyeron la sinopsis, y acordaron que las sinopsis que no dicen nada, seguramente indican que nada viene después. Semáforo rojo.

La conversación en este punto derivó a La llamada, un musical que a Silvia le encanta y que ha visto varias veces: las últimas, en septiembre en Bilbao y en Navidades, en Gasteiz. Silvia explicó que en este segundo pase había cambiado una de las actrices principales, ya que como el espectáculo se sigue manteniendo en Madrid, cuando sale de gira, no siempre lleva a los mismos actores. “Cada personaje tiene a dos o tres intérpretes”, indicó.

Antes de cerrar el ejercicio, en la escuela de espectadoras dedican un tiempo para compartir la información sobre próximos espectáculos y así fomentar la asistencia al teatro y cultivar la crítica teatral, que les permite seguir aprendiendo.

Gabonetako mostra

BAIk 2019 urtea eszena-festa batekin itxi zuen, bertan ikasketa osoak egiten dituzten ikasleek hartu zuten parte. Aktoreek proposamen propioak aurkeztu zituzten, inprobisazio ariketa alai batekin bukatzeko.

La BAI cerró 2019 con una fiesta en el escenario, en la que participaron alumnos desde primero hasta cuarto curso. Las actrices y actores mostraron propuestas propias y terminaron con un ejercicio de improvisación muy divertido para el público. Bianca y Markel, ataviados con el vestuario de sus sketches, fueron los encargados de presentar los trabajos de sus compañeros.

Stiven, de tercer curso, realizó un ejercicio de mimo.

María, de primer curso, optó por un monólogo:

Ibon, Álex y Stiven presentaron un trabajo colectivo a partir de la asignatura de acrobacias, que se imparte en la carpa de circo ubicada en el exterior de BAI.

Ainhize, de primer curso, recitó unos poemas propios:

En el match de improvisaciones, participaron ex alumnos de Bizkaiko Antzerki Ikastegia, que acudieron a la fiesta recordando viejos tiempos:

Los alumnos fueron entrando en el escenario con distintas improvisaciones:

Y juntos y orgullosos realizaron el saludo final: